A quienes encuentren mi barco hundido...

"Bienvenido a mi morada. Entre libremente, por su propia voluntad, y deje parte de la felicidad que trae."
(Drácula)

domingo, 6 de junio de 2010

Observo (parte 3): Pequeños caminantes


(Imagen extraída de: http://foros.marianistas.org/attachment.php?attachmentid=1669&stc=1)

Ha pasado mucho tiempo desde que este blog comenzó su andadura, y cayó en un repentino abandono por falta de tiempo e inspiración. Su estructura, demasiado cerrada, obedece a ese deseo de mi mente de ordenar mi propio caos. De ahí que haya pasado a ser un proyecto desplazado... pero nunca olvidado.
A menudo pienso en cómo retomarlo, en qué nueva entrada ofrecer. Pienso continuamente en lo frío que es, pero a la vez, ¿qué más puedo ofrecer...? Cuando se me ha pasado por la cabeza compartir ciertos pensamientos, me lo he negado porque quiero transmitir algo serio y maduro con este blog. Por ello prefiero mostrar sólo una pequeña parte de lo que ronda por mi cabeza.

¿Qué es un miro y qué es un observo...? Incluso a mí me cuesta diferenciarlos, y caigo por ello en el error de considerar que un miro es simplemente un vistazo a algo sencillo, poco trascendental... y un observo es una excusa para lanzar una crítica social. Hay tantas cosas que ver y tantas otras que podemos detenernos a contemplar...

Por ello me gustaría volver a ofreceros una entrada que colgué en la primera parte de este blog, cuando era tan sólo "De la mente a lo demente". No recuerdo si lo consideré un miro o un observo cuando lo concebí. Sólo sé que todavía le veo sentido.



Pequeños caminantes
Desde que nacemos, iniciamos una andadura para la que no hace falta sostenerse sobre los pies. Es el principio de nuestro viaje, que puede ser un corto paseo o una larga caminata, pero en cualquier caso, toda una aventura.
No importa que creamos en la existencia de un camino o que nos abramos paso entre matorrales: andamos y andamos, con objetivos o sin ellos, con la certeza o no de que vamos a alguna parte. Seamos dueños de nuestros pasos o tengamos que acatar las órdenes de alguien que se cree con poder para determinar la senda que hayamos de recorrer, andamos, impulsados por la fuerza de buscar una meta, desafiar al destino, vivir aventuras... son tantas las conjeturas en las que pensamos para dar respuesta a la pregunta de por qué andamos... una pregunta complicada que llevamos mucho tiempo haciéndonos. ¿Qué nos hace caminar? ¿Por qué no estamos quietos? ¿Por qué vivimos? No, no debemos preguntarnos por qué vivimos todos, sino por qué vive cada uno de nosotros. Y aun así... ¿será útil hacernos esta pregunta? ¡Cuántos interrogantes! Pero no tengo la respuesta para ninguno de ellos, ni suficiente tiempo ahora para saciar mi curiosidad. Son preguntas que me llevará todo un viaje poder responder.

Durante ese viaje que con gusto prosigo, no sin encontrar obstáculos en algún momento, miro a mi alrededor y veo que no estoy sola en el camino, mas sí en mi caminar; muchos otros andan, apoyándose en su palo de madera o mostrándose virtuosos sin necesidad de bastón alguno, y pasan cerca de mí. A algunos los conozco desde el principio y me han enseñado a dar mis primeros pasos. A otros los hallé más tarde, pero llevamos tanto tiempo viajando juntos que siento que nos conocemos de mucho antes y les agradezco que me hagan mucho más llevadero este largo paseo.

Sí, cada uno de nosotros emprende su propio viaje, pues sólo su propia vida le pertenece. ¿Sólo? ¡Con una vida tienes aventuras más que suficientes! Pero que vivas una sola vida no significa que vivas solo. En tu camino encuentras a otras personas. Algunas te ayudarán cuando lo necesites y te traerán risas que recordarás en el futuro, y otras te traerán malos momentos que no recordarás con agrado pero de los que, si maduras lo suficiente para que una pizca de sabiduría florezca en ti, aprenderás al igual que aprendes de quienes tanto bien te hacen.

Hay personas que se cruzan en nuestro camino casi por accidente y que acaban convirtiéndose en valiosos compañeros que se mantienen o no como tales hasta el final; las hay que desaparecen de repente, hubiesen aparecido fugazmente o a pesar de haber compartido con nosotros un comienzo magnífico. Sólo el tiempo y nuestros pasos pueden revelarnos el futuro de nuestros encuentros, una vez se haya convertido éste en presente.

Pensemos en esas personas que nos hacen ver que no todos somos especiales y a la vez lo somos... porque todos somos caminantes, pero sólo algunos logran despertar en nosotros ciertos sentimientos que la humanidad en su totalidad no consigue inspirarnos. En mi caso, pese a mi desconfianza en la raza humana, he descubierto que hay pocas pero valiosísimas personas cuya presencia me hace creer en ellas y vivir con entusiasmo.

Somos tan pequeños... y encerramos cosas tan grandes en nosotros que resultan inabarcables. Tantas diminutas cosas en que pensar y descubrir cuán grandes pueden llegar a ser... y el mundo, pese a su grandeza exterior, es pequeño también, pues dentro de él, las minúsculas rutas de quienes andan cada día, se cruzan y permiten que nos conozcamos, que descubramos que no estamos solos y que la sola presencia de esos compañeros, desconocidos o no, tiene un gran poder, al igual que la nuestra.

P.D.- sobre la nieve que cubre el suelo, impidiéndonos ver hacia donde vamos, destacamos...

5 comentarios:

Silivrien dijo...

Qué bien que vuelva :) Me gustan las reflexiones sobre nuestros caminos y aventuras ^^

Enogad dijo...

A mi también me gustan estas reflexiones. Por fin he encontrado como suscribirme al feed para recibir las actualizaciones directamente sin que tengas que avisarme ;D.

En cuanto a la entrada, estoy totalmente de acuerdo con lo que dices. Yo también desconfío de la raza humana, o bueno, mas bien no la aguanto. Pero aun así, unos cuantos engendros consiguen llamarme la atención XD.

Capitana de barco hundido dijo...

Silivrien: sí... poco a poco... pero vuelve ;)

Enogad: jejeje. Me alegro por ello. Y... es lo que hay :p

Gracias a los dos.

Lorenzo dijo...

Recuerdo haber leído esta entrada en su momento, y sigo pensando que, aparte, en cuanto a la forma, de estar estupendamente escrita, el contenido es muy interesante y no falto de razón y buen juicio. En cualquier parte y en cualquier momento del camino se pueden encontrar ejemplos estupendos de, como los llama Enogad, "engendros" que merecen la pena y nos ayudan a crecer y a continuar el camino.

A veces soy más críptico de la cuenta escribiendo... xD

Capitana de barco hundido dijo...

Se te perdona, Lorenzo. Muchas gracias ^^