A quienes encuentren mi barco hundido...

"Bienvenido a mi morada. Entre libremente, por su propia voluntad, y deje parte de la felicidad que trae."
(Drácula)

viernes, 3 de agosto de 2012

Miro: Un año más.

(Imagen extraída de http://3.bp.blogspot.com/-Ck9aDW4biyY/TVgHkbCVLPI/AAAAAAAAAH8/OYYf97HZcwE/s1600/IMGP9597.JPG, perteneciente a mi blog de fotografía "Lo que veo con ella")

Esta pequeña hija del verano cumplirá mañana un año más de existencia en este mundo. Por alguna razón que desconozco, paso las horas previas sumida en un estado reflexivo que a más de uno le parecería impropio de mí, siempre inquieta como la llama de una vela, consumiendo poco a poco la paciencia de quienes me rodean.

Cuando era pequeña, solía decir que cada año que cumplimos es un año menos para morir. Sin duda era una chiquilla muy alegre... No obstante, con el paso del tiempo voy viendo cada año cumplido como un año de experiencias, tanto buenas como malas, un año de risas, de lágrimas y de nuevas cosas que archivar en mi carpeta de cosas aprendidas.

En un año he creído perder a personas muy importantes para mí. No hubo despedidas y en cambio abundaron los orgullosos silencios, tanto por su parte como por la mía, capaces de sepultar tantos años de maravillosos recuerdos. En un primer momento da pena y rabia, pero cuando uno se resigna es cuando puede ver la situación en frío. Y, pasado un tiempo, nos damos cuenta de que puede que se perdieran muchas cosas... pero no todas. A veces las viejas amistades renacen, y no son las mismas, pero quién sabe si podrían llegar a serlo. Es algo que sólo el tiempo nos puede decir. Espero ir desarrollando algo más de paciencia con los años. Por ahora veo que las sonrisas siguen siendo las mismas a pesar de que todos vamos cambiando poco a poco.

Y es que todos vamos creciendo. Todos y cada uno de nosotros. Y deberíamos celebrar que así es :)

1 comentario:

Walter Benjamin dijo...

“Puedes encabritarte como un caballo salvaje, decir palabrotas, maldecir al destino, pero a la hora de la verdad…tienes que resignarte.”(El curioso caso de Benjamin Button)