A quienes encuentren mi barco hundido...

"Bienvenido a mi morada. Entre libremente, por su propia voluntad, y deje parte de la felicidad que trae."
(Drácula)

jueves, 1 de marzo de 2012

Observo: Tiempo (de sol).

(Foto tomada por mí, disculpen la mala calidad)


Las tres de la tarde. Un sol de justicia y un poderoso silencio. La quietud se apodera del parque a pesar de cada vez son más los que caminan, acompañados o en solitario, deseosos de disfrutar de este adelanto de la primavera. Servidora no podía ser menos, pues cuando una tiene tiempo hasta para malgastarlo y se le presenta esta oportunidad para pasear bajo tan alegre cielo, dudarlo es casi un crimen. 

Y miro. Miro las tranquilas aguas del lago y a la chica que lo contempla sentada en el suelo mientras una brisa pequeña y dulce mece sus rizos negros. Miro a la pareja de edad avanzada que ríe sentada a la sombra de los árboles. Miro al hombre que con dificultad se agacha a recoger la pelota que le trae su perro. Miro a los dos niños que leen sentados en un banco y a las madres que corren sonrientes tras sus hijos en la zona de los columpios. Miro las nubes blancas y esponjosas que tan quietas se han quedado. Miro el cielo infinito y azul y doy gracias por este buen tiempo que tanto me anima, que consigue arrancarme más de una sonrisa.

Disfrutemos de nuestro tiempo.

P.D.- Y… ¿Sabéis que es lo único que no miro? ¡El reloj!

miércoles, 15 de febrero de 2012

Miro: Cosas que merece la pena difundir

(Imagen extraída de: http://www.pelonespeleones.com/wp-content/uploads/2012/02/solopelon.png)

Hoy he estado leyendo varios blogs. Blogs de personas que han topado con el cáncer, esa enfermedad ante la que nadie está a salvo. Cuando leo sus palabras no puedo sino sentirme como una imbécil por permitir que pequeños desengaños me amarguen el día. Es increíble la cantidad de cosas por las que podemos discutir, por las que podemos dejarnos llevar y darles vueltas y vueltas y más vueltas... Y, ¿qué conseguimos? Sólo hacernos mala sangre por dar importancia a cosas que realmente no la tienen.

Pero lo realmente increíble es entrar en los blogs de personas que tienen un verdadero problema y que le plantan cara con una sonrisa. Personas que nos enseñan que hay que disfrutar de cada momento y reír, sobre todo reír.

Me gustaría poder aplicarme el cuento, encararlo todo con buena cara y no dejarme llevar por mi mal genio. También me gustaría animaros a visitar esta web, a leer los blogs de quienes participan en ella y a difundir que se necesitan más donantes de médula. Y sobre todo me gustaría desear todo mi apoyo a todos esos luchadores maravillosos, a los que no hay que compadecer, sino animar. Os admiro muchísimo y espero que os curéis pronto.


martes, 31 de enero de 2012

Observo: Enemigas cotidianas.


Tengo una prima de nueve años. No la veo mucho a pesar de vivir más o menos cerca, pero la conozco bien. Le gustan las princesas, las muñecas, ponerse guapa, la música de Lady Gaga y demás divas del momento, jugar al ordenador y a la consola. Como tiene bastante fuerza, más de una vez la ha empleado para salirse con la suya, como suelen hacer los niños cuando tienen esa ventaja. Es una chiquilla grande y demasiado espabilada, con comentarios más ocurrentes que los de algunos adultos. Podría tener todas las papeletas o bien para que la temieran o para que la admiraran, pero la pobre fue a dar con las niñas más estúpidas de todo el colegio. 
Desde muy pequeña se ha visto en una clase compuesta por un alto porcentaje de niñas que reflejan a madres caprichosas y superficiales que crían a sus hijas para convertirlas en perfectas muñecas con la cabeza hueca y la boca sucia. 
Cuando forman la fila para entrar a la escuela, no son sino un desfile de modelos con ropa cara, melenas lustrosas y muecas de asco. Son arrabaleras, egoístas y crueles. Señalan a la niña gorda o a la menos agraciada y se encaran con ella ante la mirada de sus mayores, quienes están demasiado ocupadas charlando como para corregir a sus hijas, que escupen terribles palabras, ríen y hieren. Serán sin duda las perfectas arpías que sus madres desean, y harán imposible la vida de esas pequeñas que sufren cada día y crecen fuertes por fuera y frágiles por dentro. Pequeñas como mi prima, a quien se reprende por utilizar la fuerza bruta o el engaño cuando intenta dar su merecido a sus enemigas cotidianas.

viernes, 13 de enero de 2012

Miro: Imperdonable.

(Imagen extraída de: http://img.irtve.es/imagenes/carcano-condenado-20-anos-asesinar-marta-del-castillo/1326456715533.jpg)



Hoy he oído la sentencia final para el caso Marta del Castillo, un caso que nos tiene en vilo desde 2009, cuando una joven desapareció y poco a poco las noticias fueron confirmando que ya no volvería y que su cadáver no aparecía por ninguna parte porque los autores del crimen se rieron de la Justicia española.  Una Justicia imperfecta y, además, penosa, pues finalmente se ha declarado culpable del asesinato en sí a un joven que sólo pasará 20 años en prisión.

Sólo 20 años para el supuesto autor material de un crimen brutal, para quien ha privado de su vida a una joven cuya familia no tendrá paz nunca, que ni siquiera podrá darle un funeral digno a una persona contra la que se cometió el peor de los robos: el de la vida.

Sólo 20 años para un tipo repugnante cuyos colaboradores, tan vomitivos como él, se van a ir de rositas mientras una familia que clama justicia se queda sin nada. Porque ni la mayor de las condenas les devolvería a Marta, pero qué menos que encerrar a una panda de errores de la naturaleza de por vida y dejar que enloquecieran, se pudrieran y murieran atormentados entre rejas. Eso sería Justicia: asegurarse de que personas capaces de hacer tantísimo daño no volvieran a ver la luz del día más allá de los barrotes de sus celdas.

Por supuesto que podría ser más drástica y privar a tales engendros de un juicio justo, porque en mi opinión, no todos los seres humanos lo merecen. Hay delitos tan abominables para mí que el hecho de juzgar a quienes los perpetran me parece una ofensa para el resto de sus congéneres. Porque hacer tantísimo daño y burlarse del dolor ajeno no tiene ni tendrá nunca perdón.

Pero este es el sucedáneo de Justicia que nos ofrece nuestro país. Un sucedáneo que incita a tantos a dar a los malvados, porque no tienen otro nombre, el castigo ejemplar que jamás les darán los tribunales. Así oímos noticias sobre madres que prenden fuego a los asesinos de sus hijas, que se paseaban alegremente por la calle hasta que se toparon con una mujer devorada por el dolor.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Observo: Quiero acabar bien este año y empezar mejor el que viene, ¿y tú?

(Imagen extraída de: http://www.thewayfarer.info/imagenes/story.nochevieja2005.jpg)


Siempre me ha gustado la Navidad. Unas vacaciones no tan largas como las de verano, pero lo suficiente como para aparcar un poco los libros; películas infantiles en la tele, estar con el pack familiar de siempre con más calma porque ellos también tienen más tiempo libre… Lo único que me agobiaba un poco de estas fechas eran los regalos, cosa en la que no he cambiado. Cuando era pequeña me parecía que los Reyes Magos me traían muchas cosas (en realidad nunca fueron tantísimas, pero yo siempre he sido más de jugar con las cajas y en cuanto veía tres regalos me preguntaba con qué prefería jugar); y cuando supe que los Reyes  no eran tan ricos, me angustiaba pensar en la de dinero que se habían gastado en mí para hacerme feliz cuando lo que realmente me gustaba era estar tranquila con mis seres queridos.

Tampoco he cambiado en el cariño que guardo a estas fechas y en mi costumbre de encarar la Nochevieja con ganas de salir, pasarlo bien y empezar el Nuevo Año con buen humor. Pero se hace un poco difícil cuando sientes que a tu alrededor se disuelve el llamado espíritu navideño. Ese que está en dar y no en recibir, y que tristemente es empleado para fomentar un consumismo desmesurado que nos amarga las fiestas cuando sentimos que no podemos hacer tantos regalos como nos gustaría porque no corren tiempos de abundancia. Ese tan utilizado para frivolizar y hacer de unas fechas que esperábamos con ilusión, unos días que muchos quieren que pasen cuanto antes. 

Cada cual tiene sus motivos para pensar y sentir lo que quiera en estas fiestas, pero no me gusta que se ponga de moda odiar la Navidad, como no me gustan tantas otras modas. Yo tengo claro lo que siento por estas festividades y no me voy a meter en lo que piensen los demás; pero a todos les deseo que las disfruten y espero no amargárselas a nadie. Sobre todo me gustaría recordar a todo el mundo que, sea el día que sea, la situación ya es bastante gris como para oscurecerla más con tonterías que realmente no tienen tanta importancia. Sea Navidad, sea Fin de Año, sean días laborables, festivos… No importa si el día está marcado en rojo en el calendario. Lo que importa es que podamos estar bien, que pongamos un poquito de nuestra parte para disfrutar del tiempo que pasamos juntos. Que seamos capaces de guardarnos ese orgullo que con tanta facilidad nos hieren.

Y que acabemos bien este año y se nos dé aún mejor el siguiente.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Miro: Bonita.

(Imagen extraída de: http://t0.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcRmLdJT_4FqM8MVi5wPhcJfkNU_AUo4CmOgUCEMsIraSXbEhODJFEIoO2kFLA)

Siempre he estado delgada y, como además soy corta de estatura, parece que se nota un poco menos. Pero durante mi adolescencia tuve una época de gran estrés y bajé de peso aceleradamente, de forma que hasta la talla 34 me quedaba grande. Como podéis imaginar, mi salud empeoró, tenía un aspecto enfermizo y mis brazos se podían abarcar casi con una mano a pesar de que siempre he sido más bien fibrosa. Por eso, en cuanto pude tomarme las cosas con un poquito más de calma, procuré forzarme a comer más de medio plato a mediodía hasta que pude recuperarme un poco.

A día de hoy, con eso de que estoy quietecita y que me ha dado por comer, veo como varios pantalones me quedan algo apretados y como, salvo por mi tendencia a coger resfriados, gozo de mejor salud, más vitalidad y tengo mejor cara. De alguna forma padecí una anorexia temporal, entendiendo por anorexia la pérdida de apetito ligada, en mi caso, a factores nerviosos. Una anorexia no es nada extraño, como desgraciadamente tampoco lo es la anorexia nerviosa que muchos jóvenes padecen.

La anorexia nerviosa es lo que lleva a estados de delgadez extrema, en ciertos casos mortal, a montones de chicas y chicos que son incapaces de sentirse a gusto consigo mismos. Se trata de un grave problema de autoestima que afecta fundamentalmente a adolescentes, pero no sólo a ellos; hay adultos que no se libran de él, y desde luego el canon de belleza promovido por las líneas de moda no ayuda a paliarlo.

Vivimos en una sociedad supuestamente desarrollada de la que nos encanta presumir. Una sociedad en la que se señala a personas con menos recursos (a las que, por supuesto, no se ayuda tanto como se podría) y su aspecto famélico nos parece síntoma de enfermedad; pero permitimos que los diseñadores de moda dicten cómo hemos de vestirnos para lucir guapos, y cómo hemos de ser físicamente. Es curioso que el aspecto de la mujer perfecta diste tanto de una mujer saludable y con curvas. Afortunadamente, con los años hemos visto cómo cada vez hay más campañas que reivindican la belleza de una mujer sana, pero todavía vemos a las modelos anoréxicas desfilando... Y aún peor, todavía vemos esas tallas minúsculas. Esos pantalones talla 38 que en realidad son una 36. Esos pantalones talla 40 que las dependientas muestran a las clientas como si se tratara de una talla grande.

A todas esas chicas que sacrifican su salud para sentirse guapas, le diría que la salud es lo último que se arriesga... Porque sólo estando vivas y sanas podrán disfrutar y darse cuenta de lo bonitas que son. Todas y cada una de ellas. 




lunes, 12 de diciembre de 2011

Permiso para respirar: Crecer no es olvidar.

Crecemos, dejando atrás muchas cosas. Recuerdos de años de despreocupación y sueños que se van truncando, pero dan lugar a otros nuevos. Nuestro cuerpo cambia, nuestra mente también. Lo hacen del mismo modo nuestras prioridades y por ello hay cosas que acaban en nuestros bolsillos. Pero ahí quedan, para que podamos mirarlas de vez en cuando. Esas son las cosas que no queremos olvidar, y si las tiramos a la basura, es cosa nuestra.

Hay amistades que no se mantienen. Otras, que se rompen inevitablemente. Pero, ¿qué hay de las que olvidamos? Sin duda es porque las apreciamos muy poco, porque olvidarlas duele más. Porque para olvidar una amistad, necesitamos la voluntad de hacerlo. O más bien, nos falta la voluntad para mantenerla y por ello la dejamos caer.

Siempre dije que no me gustaba decir que tenía un mejor amigo, y los años me han dado la razón. No podemos a nombrar a alguien el mejor, el imprescindible, aquel que nunca nos fallará, quien estará incondicionalmente a nuestro lado. Y si quien cree serlo se ofende, lo siento, pero es lo que mis constantes experiencias me han demostrado. No hay un alma gemela, no hay un alma perfecta. Somos humanos y erramos. Pocas personas se han quedado en mi corazón, pocas personas estarán en él siempre. Pero no es una.

Una vez, creí que había sólo una. Pero me falló. Sé que seguramente yo también le fallé. Lo que importa es que me recuperé. Y claro que me sentí dolida y traicionada, pero aprendí. Fue una experiencia más para mi lista. No puedes obligar a nadie a estar contigo. No puedes hacer nada. Sólo dejarle ir, desearle lo mejor y vivir.

Mis amigos son los mejores. Cada uno a su manera. Porque mis amigos están conmigo incluso cuando no pueden sentarse a mi lado.

Porque crecen pero no me olvidan. Y yo hago lo mismo.

Buckethead - Soothsayer