La capitana se había empeñado en permanecer bajo el agua. Parecía querer comprobar cuánto podía soportar sin salir a respirar, pero la realidad es que no tenía nada que demostrarse a sí misma. Al menos, no en cuanto a lo que tiene que ver con su capacidad pulmonar. Simplemente quería asimilar lo que la rodeaba y afrontarlo con el aire del que disponía. Por desgracia para ella, llegó un momento en el que la presión en su pecho fue demasiado fuerte para soportarla. Aun así, cerró los ojos y apretó los puños, tratando de seguir adelante a pesar de el dolor se abría paso hacia su cerebro, como si poco a poco su cuerpo se quebrase por dentro. El pánico comenzaba a invadir sus miembros hasta entonces inmóviles en las profundidades, agitándolos compulsivamente. Y ya no pudo más. Emergió rápidamente, más de lo debido, sin apartar la vista de la superficie que se le antojaba más lejana cuanto más se esforzaba por llegar hasta ella. Sacó la cabeza y abrió la boca, queriendo inhalar más aire del que cabía en su cuerpo helado por la desesperación. Pero aquí está al fin, arriba, respirando y sintiendo cómo se le nubla la mente. Sin embargo, lo prefiere, ya que ha sabido en sus carnes lo que es estar a punto de morir ahogada. Y no le gustó la experiencia.
Cuando el dolor de cabeza le deja pensar, medita acerca del precio de ser consecuente, de decir la verdad cuando este acto puede perjudicar no sólo a uno mismo, sino a los que le rodean. Se pregunta si es lo que uno debe hacer siempre, y le ofende preguntárselo cuando era algo que antes defendía ciegamente. Pero es que la capitana ha entrado ya en el mundo de los mayores, donde uno se cuestiona ciertas cosas y ciertos sueños. Digamos que desde hace unos meses, en su corazón no hay mucho sitio para utopías. Tampoco lo hay ya tanto para las discusiones y la vehemencia. El alma de la capitana se ha convertido en un mar de dudas tan oscuro y profundo como aquel en el que yace, y es tan mortal como este.
Todavía está mareada, aturdida por la claridad de la luna sobre las aguas. No es momento de pensar ahora, es necesario buscar la calma. Por eso cierra los ojos, pero se mantiene a flote. Esta vez tiene que aceptar que aunque se condenase a sí misma a yacer junto a su barco hundido, necesita más aire del que le gustaría reconocer.
A quienes encuentren mi barco hundido...
"Bienvenido a mi morada. Entre libremente, por su propia voluntad, y deje parte de la felicidad que trae."
(Drácula)
(Drácula)
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viernes, 16 de noviembre de 2012
martes, 14 de junio de 2011
Permiso para respirar (parte 9): El momento ha llegado
(Imagen extraída de: http://img22.imageshack.us/img22/6303/osgiliath.jpg)
"Mother always said: my son, do the noble thing. You have to finish what you've started, no matter what. Now sit, watch and learn."
(Sonata Arctica - Don't say a word)
La espera se hacía eterna y, a la vez, el tiempo volaba. Hubo canciones que la amenizaron, que le pusieron letra a mi temor, a mi impotencia y a mi rabia.
Ahora las hay para celebrar mi victoria. En el último momento, y no dudo que con algo de misericordia por parte de mi profesor. Una misericordia que le agradezco, pero tengo claro que si no hubiese vuelto a intentarlo todas estas veces, esa misericordia no habría existido.
Mil gracias a todos los que me habéis apoyado durante estos cinco años que debieron ser cuatro pero que al final han dado su fruto, y que me han permitido rodearme de personas maravillosas a las que con el tiempo he aprendido a llamar amigos y con los que me graduaré dentro de unos meses. Mil gracias por vuestras constantes palabras de ánimo, por no dudar de mí. A cierta persona he de agradecerle sus "vamos a celebrar que vas a aprobar" semanas antes de un examen. Y a otra nunca le agradeceré lo suficiente el esfuerzo que ha hecho para ayudarme durante tantos veranos, haciendo ejercicios sin parar y dándome alguna que otra colleja para enseñarme a razonar.
"Trough the gates of Hell, as we make our way to Heaven..."
(Sabaton - Primo Victoria)
viernes, 10 de junio de 2011
Permiso para respirar (parte 8): Larga espera y poca paciencia
(Imagen extraída de: http://www.quecomic.com/wp-content/uploads/2009/10/largeanimepaperscans_berserk_baconharvester066__thisres__133961.jpg)
Ayer estaba tensa desde que me desperté. Se suponía que era el día en el que el profesor de la asignatura que me queda para acabar la carrera, de la cual me examiné el viernes pasado, iba a colgar las notas. Pasé el día procurando tener cerca un ordenador para actualizar sin parar la bandeja de entrada a la espera del e-mail que determinaría si finalmente me licencio, pero el esperado mensaje nunca llegaba.
La tarde se me hizo eterna en el trabajo. El ambiente estaba demasiado tranquilo, al contrario de cómo me sentía yo, y cuando parecía que por fin podría irme a mi hora, llegó uno de los típicos individuos a los que poco les importan los horarios de los sitios y por ello se presentan allí dos minutos antes del cierre, para tomárselo con calma mientras rellenan una solicitud. Uno de esos a los que cerrarles la ventanilla y apagarles las luces no les parece una indirecta clara de que ya pueden darse prisa o se quedan sin entregar su dichosa hojita.
Para rematar, tras casi media hora de espera, mi autobús no pasó; aquello no hizo sino recordarme por qué no me gustan los autobuses. Cuando por fin vi uno que parecía ser una buena alternativa, resultó que lo mejor habría sido no haberlo cogido, porque estaba haciendo el trayecto contrario al que daba a entender su letrero. Así pues, me vi esperando nuevamente en otra parada distinta hasta que por fin llegó un autobús que me llevó a mi destino si bien hacía un recorrido más largo, pero a falta de pan buenas son tortas.
Y bueno, tras mi histérica odisea a ritmo de un poquito de buen metal, aquí estamos una mañana más, sin saber la dichosa nota y con inquietud en el cuerpo. Esta noche he tenido mi cuarto sueño inquietante de la semana, y este era bastante más realista. Tanto que al despertar creía que verdaderamente había sacado un 2,1 en la asignatura de marras.
Esperemos que este sueño no se haga realidad... porque aparte de asustarme de mis propios sueños, es posible que entre en modo berserk.
jueves, 2 de junio de 2011
Permiso para respirar (parte 7): A unas horas del examen
(Imagen extraída de: https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhiy8_BkDDr2XRy0PwhoyN3Kb5jGP3FBIR8ogj0Y-MRwCzopvCQ-HubVfmCc60CcT5XCGlgHulbuO5kAyvbEHuAzXKPmc4l4cBv6kejZfC_A5dtKDPK7tD1IhanzD_G3MzmLnpbLmhSyEs/s1600/Frazetta+The+Death+Dealer+II.jpg)
Es casi la una de la madrugada. Oficialmente ya es 3 de Junio, esa fecha esperada y temida, ese día en el que tengo la última convocatoria del examen de la última asignatura para poder licenciarme. Tengo mucho sueño, y eso es lo único que me libra de los nervios terribles que siempre se me agarran cuando tengo que enfrentarme a algo que me cuesta horrores, algo en lo que no puedo garantizar que vaya a ganar. Pero no me queda otra que intentarlo y cruzar los dedos.
Ahora lo primordial es descansar.
jueves, 19 de mayo de 2011
Permiso para respirar (parte 6): Días grises
(Imagen extraída de: http://www.metal-archives.com/images/1/8/8/3/188320.jpg)
Afrontar un problema cuando tienes algo que perder nunca es fácil, pero ignorarlo no es la solución. Supongo que en estos momentos es cuando sale a la luz la pequeña dosis de valor que llevamos dentro, aunque la verdad es que poco me importa lo que pueda demostrarme a mí misma en cuanto a esto cuando me encuentro en esa situación. Tengo claro que la consecuencia son días grises.
Y también he de afrontarlos.
Tengo muchas cosas que hacer y otras tantas en la que pensar. Tengo una lucha que apoyar ya que no puedo estar allí; pero lo intento dentro de lo posible. Querría hablaros de ella, pero hoy no me siento inspirada; en cambio, sí lo estoy para contar cosas de poco interés general. Más bien, de ninguno. Pero aquí estamos, al servicio de mi alma, que me ruega que escriba.
P.D.- Tohmet...
viernes, 13 de mayo de 2011
Permiso para respirar (parte 5): De todo un poco
(Imagen extraída de: http://www.gigicangica.blogger.com.br/valquiria.jpg)
Hoy me vais a permitir que os ofrezca una entrada de blog común y corriente, de esas en las que uno pone un poquito más de sí mismo de lo que normalmente hace. Y es que este blog es más personal cada día, cada vez se me hace más difícil someterlo a normas, decidir qué es mirar y qué es observar. Clasificar la realidad no es trabajo fácil, y a veces una se cansa de darle al coco.
Mientras escribo esto estoy escuchando "Guardians of Asgard", de Amon Amarth, grupo del que me compré una muñequera el domingo pasado en Expomanga. Mis otras dos adquisiciones en tal evento se reducen a otra muñequera, de Immortal, y una púa metálica de los mismos para llevar colgada al cuello. Probablemente más de uno esté pensando que es una tontería ir a un evento relacionado con el manga y el anime para hacerse con la típica mercancía metalera que se puede comprar en ferias, pero la verdad es que era lo único que me interesaba comprar, por el precio y porque no había visto estos elementos en concreto en mercadillos, o no de la misma calidad. Y porque me apetecía, sencillamente. Por lo demás me pareció que los precios eran demasiado altos, y en general en este tipo de exposiciones me gusta más echar un vistazo al panorama, disfrutar de algún buen disfraz y de algo de arte. Realmente llevaba años sin ir al Expomanga, ya sabéis que Mayo no es un mes propicio para andar saliendo mucho si tienes que estudiar, pero este año pude hacer una pequeña escapada y mereció la pena.
Aparte de eso, poco más hay que contar. Os escribo sentada en la cama, cosa que no suelo hacer. Normalmente tiro de ordenador de sobremesa, pero hoy me he permitido un pequeño cambio, tengo la música un poquito más alta de lo normal (que no es mucho teniendo en cuenta que no me gusta provocarme sordera a mí misma), la habitación envuelta en una suave penumbra y los dedos martilleando el teclado. Vamos, que estoy en una situación de tranquilidad absoluta. El resto de mi morada está en silencio. Las tardes de viernes no suelen ser así para mí. Normalmente acabo cayendo en los brazos de Morfeo, o en otras palabras, me echo una siesta del copón. No tenía costumbre de dormir siesta, pero la he ido cogiendo los viernes, y aunque me ponga dos despertadores me sumo en un sueño profundo y cuando abro los ojos veo que es de noche y que he perdido el tiempo, pero mi cuerpo me lo agradece. Supongo que si no fuera con tantas prisas a todas partes, no me sentiría como si perdiera tiempo cuando lo invierto en descansar. También ocurre que a algunas personas nos cuesta estar quietas.
Esta mañana ha habido un fallecimiento en mi familia, de una tía de mi madre a la que no conocía mucho pero por la que lo siento. Llevaba unos días ingresada en el hospital, y ya estaba agonizando, así que esto es lo mejor que podía pasarle dada la situación en la que se encontraba, pero ya sabéis cómo son estas cosas. Espero que por fin descanse y no sufra más.
Tras haber escrito por el mero placer de escribir, os deseo que paséis una buena tarde-noche y espero terminar la entrada que tengo a medias pronto, que sin duda os parecerá más interesante que mis anécdotas.
jueves, 5 de mayo de 2011
Permiso para respirar (4): Hasta el cuarenta de Mayo...
(Imagen extraída de: https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjUtWW_jLKLu1TM37sBD6DRSCHIwNCtoM-PtbszSQ7GZcGKJiQtDC3vM8XBULODEoKY4rbbuuWoNNH71w2JWCQLZBMP3HjG8BNo67f3P_GQ9kYDkbAc0G1CCKI2DUnv2mGCuI9n_9qNHto/s1600/bebe+tibu.jpg)
"Hasta el cuarenta de Mayo, no te quites el sayo", dice el refrán. Y qué razón tiene. Sólo hay que ver cómo empeora el tiempo justo para el fin de semana. No le echemos la culpa a Mayo, que Abril se ha portado así también. Pero en Mayo se repite la tónica.
Mayo, Mayo... ese mes que para la mayoría de los estudiantes es sinónimo de ponerse las pilas. Pese a ser de las que procura estar al día todo el año, reconozco que lo hago de forma más o menos relajada hasta que le veo las orejas al lobo. Voy estudiando, sí. Pero Mayo es el mes crucial en el que he de resolver toda duda que pueda pulular por mi nerviosa cabecita para ir a los exámenes de Junio con seguridad en mí misma.
No suelo hablar mucho de mis quehaceres por aquí, pero qué más da; estoy preparándome dos exámenes. Los dos últimos. Bueno, en realidad son tres, pero me centro en los más inmediatos porque para el tercero tendré tiempo de sobra en Junio. Tiempo de sobra para repasar, practicar y sacarme un titulito que acredite que tengo suficiente nivel de inglés, aunque de mi pronunciación se deduzca lo contrario.
Otros años, a estas alturas estaba encerrada en mi casa, estudiando para cuatro exámenes como mínimo. Pero a pesar de que tengo menos asignaturas, llevo nerviosa un tiempo. Tal vez sea porque una de ellas determinará si me licencio o no por fin, y la verdad, ya tengo ganas de acabar, que la vida universitaria es muy bonita pero llega un punto en el que quieres terminar.
También reconozco que ahora me encierro menos. A veces me siento culpable, pienso que quizá he perdido el hábito de estudio, y ciertamente, me cuesta más ponerme a ello, pero procuro no confiarme, que no soy precisamente una lumbrera...
Pero estamos en Mayo, así que he de centrarme en terminar. Ya habrá tiempo para disfrutar. Eso sí, mientras tenga algo que compartir y un hueco para escribirlo, veréis esto actualizado.
P.D.- y sí, el bebé tiburón es de mi cosecha.
"Hasta el cuarenta de Mayo, no te quites el sayo", dice el refrán. Y qué razón tiene. Sólo hay que ver cómo empeora el tiempo justo para el fin de semana. No le echemos la culpa a Mayo, que Abril se ha portado así también. Pero en Mayo se repite la tónica.
Mayo, Mayo... ese mes que para la mayoría de los estudiantes es sinónimo de ponerse las pilas. Pese a ser de las que procura estar al día todo el año, reconozco que lo hago de forma más o menos relajada hasta que le veo las orejas al lobo. Voy estudiando, sí. Pero Mayo es el mes crucial en el que he de resolver toda duda que pueda pulular por mi nerviosa cabecita para ir a los exámenes de Junio con seguridad en mí misma.
No suelo hablar mucho de mis quehaceres por aquí, pero qué más da; estoy preparándome dos exámenes. Los dos últimos. Bueno, en realidad son tres, pero me centro en los más inmediatos porque para el tercero tendré tiempo de sobra en Junio. Tiempo de sobra para repasar, practicar y sacarme un titulito que acredite que tengo suficiente nivel de inglés, aunque de mi pronunciación se deduzca lo contrario.
Otros años, a estas alturas estaba encerrada en mi casa, estudiando para cuatro exámenes como mínimo. Pero a pesar de que tengo menos asignaturas, llevo nerviosa un tiempo. Tal vez sea porque una de ellas determinará si me licencio o no por fin, y la verdad, ya tengo ganas de acabar, que la vida universitaria es muy bonita pero llega un punto en el que quieres terminar.
También reconozco que ahora me encierro menos. A veces me siento culpable, pienso que quizá he perdido el hábito de estudio, y ciertamente, me cuesta más ponerme a ello, pero procuro no confiarme, que no soy precisamente una lumbrera...
Pero estamos en Mayo, así que he de centrarme en terminar. Ya habrá tiempo para disfrutar. Eso sí, mientras tenga algo que compartir y un hueco para escribirlo, veréis esto actualizado.
P.D.- y sí, el bebé tiburón es de mi cosecha.
domingo, 1 de mayo de 2011
Permiso para respirar (3): Esto va por alguien
(Imagen extraída de: http://img.dailymail.co.uk/i/pix/2008/02_01/virginshark1WENN_1000x690.jpg ; gracias a Miguel por recomendármela)
Hacer de un sólo día el día en que hemos de felicitar a nuestras madres y darles las gracias por lo que son puede resultar triste porque todos los días deberíamos estar orgullosas de ellas y procurar que pasen un buen día, pero en este mundo en el que tan rápido llenamos nuestras cabezas de obligaciones y otras tonterías es fácil olvidarnos de quienes están ahí siempre. Alegrémonos al menos de que nos queda este día para que todos nos tomemos un respiro y tengamos un mínimo detalle con quienes tanto nos quieren.
Feliz Día de la Madre para mi compañera de batallas, y que sigamos librándolas juntas durante mucho tiempo.
domingo, 3 de abril de 2011
Permiso para respirar (parte 2)
Bajo el agua, oigo la lluvia. Veo caer las pequeñas balas sobre las ondas.
Asomo la cabeza y siento cómo las gotas aterrizan en ella.
Cada vez se me hace más raro mirar hacia la costa, que cada día se me antoja más lejana. Las voces de quienes allí siguen haciendo sus vidas me traen recuerdos de una vida pasada.
A veces desearía tocar tierra, pero mi barco yace en el fondo del mar. Nadie ha de esperarme en tierra, pero quien quiera buscarme tendrá que bucear.
Este cielo negro no me da paz. A las profundidades vuelvo, a sabiendas de allí todo está aún más oscuro.
Asomo la cabeza y siento cómo las gotas aterrizan en ella.
Cada vez se me hace más raro mirar hacia la costa, que cada día se me antoja más lejana. Las voces de quienes allí siguen haciendo sus vidas me traen recuerdos de una vida pasada.
A veces desearía tocar tierra, pero mi barco yace en el fondo del mar. Nadie ha de esperarme en tierra, pero quien quiera buscarme tendrá que bucear.
Este cielo negro no me da paz. A las profundidades vuelvo, a sabiendas de allí todo está aún más oscuro.
miércoles, 23 de marzo de 2011
Permiso para respirar (parte 1)
A menudo me siento estúpida cuando hablo de mis preocupaciones, cosa que me sigue resultando extraña si tenemos en cuenta que hace pocos años era una adolescente que se ahogaba en un vaso de agua y necesitaba amigos a los que poder confiar lo que parecían grandes secretos... que hoy le parecen grandes tonterías.
Intento no darle a las cosas más importancia de la que creo que tienen. Intento no agobiarme con las pequeñas cosas que atacan nuestra mente en un momento de debilidad, en el que cualquier detalle puede afectarnos y hacer que nuestro ánimo decaiga. Intento no quejarme, o hacerlo lo menos posible.
Pero a veces necesito cerrar los ojos, inspirar y expirar. La capitana saca la cabeza del agua y coge aire.
También intento recordarme a mí misma que no puedo arreglar el mundo sola.
Por mucho que intentara que este blog fuese neutral, acaba empapándose de lo que siente quien lo escribe.
Espero terminar la entrada que tengo preparada para mañana. Hasta entonces, inaugurada queda esta categoría. Todo sea por expresarme escribiendo.
P.D.- Siempre lo digo... los días de lluvia me hacen pensar demasiado.
Intento no darle a las cosas más importancia de la que creo que tienen. Intento no agobiarme con las pequeñas cosas que atacan nuestra mente en un momento de debilidad, en el que cualquier detalle puede afectarnos y hacer que nuestro ánimo decaiga. Intento no quejarme, o hacerlo lo menos posible.
Pero a veces necesito cerrar los ojos, inspirar y expirar. La capitana saca la cabeza del agua y coge aire.
También intento recordarme a mí misma que no puedo arreglar el mundo sola.
Por mucho que intentara que este blog fuese neutral, acaba empapándose de lo que siente quien lo escribe.
Espero terminar la entrada que tengo preparada para mañana. Hasta entonces, inaugurada queda esta categoría. Todo sea por expresarme escribiendo.
P.D.- Siempre lo digo... los días de lluvia me hacen pensar demasiado.
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